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El amor no es solo flores: lo que realmente celebramos el 14 de febrero

  • Foto del escritor: Conectamos by Alicia
    Conectamos by Alicia
  • hace 50 minutos
  • 3 Min. de lectura

Cuando se acerca el 14 de febrero, las vitrinas se llenan de rojo, de corazones, de flores y de promesas.

Las redes sociales se inundan de fotografías de parejas, cenas románticas y mensajes que celebran el amor como si tuviera una sola forma.


Pero… ¿qué estamos celebrando realmente?


¿Es solo el amor de pareja?

¿Es una fecha comercial?

¿O es una oportunidad para mirar más profundo?



¿De dónde nace esta tradición?


La celebración del Día de San Valentín tiene raíces antiguas que se remontan a la Roma del siglo III. Según la historia más conocida, el sacerdote Valentín desafió la prohibición del emperador Claudio II, quien había prohibido los matrimonios para que los soldados no se distrajeran. Valentín, creyendo en el amor y el compromiso, siguió celebrando bodas en secreto.


Con el tiempo, su figura se convirtió en símbolo de amor, valentía y unión.

Y aunque hoy la fecha se ha transformado en un fenómeno comercial, su origen estaba ligado a algo más profundo: la defensa del vínculo humano.



El amor no tiene una sola forma


Nos enseñaron que el amor del 14 de febrero es el que se vive en pareja.

Pero la verdad es que el amor es mucho más amplio.


Es el amor de una madre que despierta antes que todos.

Es el amor de un amigo que escucha sin juzgar.

Es el amor propio que se construye en silencio.

Es el amor por un proyecto que nos mueve el corazón.

Es el amor por la vida misma.


Y también es ese amor que ya no está físicamente, pero que sigue presente en la memoria, en la gratitud y en lo que aprendimos.



¿Qué pasa con quienes están solos?


En esta fecha, muchas personas sienten presión.

Como si estar sin pareja significara estar incompletos.


Pero el amor no es estado civil.

No es una foto publicada.

No es un ramo de flores.


Hay quienes celebran solos y, aun así, están rodeados de amor.

Porque reciben afecto de amigos, familia, compañeros.

Porque han aprendido a darse amor propio.

Porque entienden que la plenitud no depende de una etiqueta.



Los amores que nacen… y los que permanecen


Hay amores de juventud que nos enseñaron a sentir.

Amores intensos que marcaron una etapa.

Amores que se fueron, pero dejaron huella.


Hay amores que se transforman en amistad.

Amores que maduran con el tiempo.

Y amores que sobreviven a la distancia o incluso a la despedida.


El amor no siempre es permanente, pero siempre es significativo.



Más allá del regalo


No hay nada malo en regalar flores, chocolates o cartas.

El problema surge cuando reducimos el amor a un gesto material.


El amor verdadero se demuestra en lo cotidiano:

en la paciencia, en el respeto, en la coherencia, en la presencia.


El 14 de febrero no debería ser una obligación, sino una invitación.

Una pausa para preguntarnos:

¿Estoy amando bien?

¿Estoy expresando lo que siento?

¿Estoy recibiendo amor con gratitud?



Una retrospectiva necesaria


Quizá este día sea más que una celebración romántica.

Quizá sea un recordatorio de que el amor es energía, es vínculo, es intención.


Es esa fuerza que nos sostiene cuando todo se mueve.

Es lo que nos permite perdonar, avanzar y construir.


Y tal vez, más que celebrar con ruido, podríamos celebrar con conciencia.



Un mensaje para esta comunidad


Que este 14 de febrero no sea solo una fecha en el calendario.

Que sea una oportunidad para mirar los amores que sí tienes.

Los visibles y los invisibles.

Los presentes y los que viven en el recuerdo.


Porque el amor no siempre se exhibe, pero siempre se siente.


✨ Celebra el amor en todas sus formas.

No solo el que se regala, sino el que se vive cada día. ✨


 
 
 

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