El Momento de Empezar a Disfrutar
- Conectamos by Alicia

- 12 ago 2024
- 3 Min. de lectura
Una Reflexión sobre la Felicidad
En el frenético ritmo de la vida moderna, a menudo nos encontramos atrapados en una rutina que, sin darnos cuenta, nos aleja de lo que realmente nos hace felices. Nos perdemos en la cotidianidad, en los deberes y responsabilidades, y en el intento de mantener una apariencia ante los demás. Pero, ¿cuándo tomamos la decisión de empezar a disfrutar realmente? ¿Cómo podemos distinguir entre lo que nos hace felices y lo que simplemente es parte de un guion social?
La Trampa de la Cotidianidad
María, una mujer de 45 años, siempre fue el ejemplo perfecto de éxito y estabilidad. Con una carrera profesional envidiable, una familia amorosa y una casa de ensueño, su vida parecía perfecta desde fuera. Sin embargo, dentro de ella, algo faltaba. La rutina diaria, las reuniones de trabajo, los eventos sociales y las actividades familiares llenaban su agenda, pero no su corazón.
A menudo, María se encontraba en reuniones con amigos y familiares, sonriendo y participando activamente en conversaciones que, en realidad, no le interesaban. Se dio cuenta de que estaba viviendo una vida para otros, para cumplir con las expectativas y mantener una imagen. Pero, ¿dónde estaba su verdadera felicidad?
El Despertar de la Conciencia
Un día, mientras paseaba sola por un parque, María se detuvo a observar a unos niños jugando. Sus risas y energía pura la hicieron reflexionar sobre su propia vida. Recordó los momentos de su infancia cuando jugaba sin preocupaciones, cuando cada día era una aventura. En ese momento, se preguntó: “¿Cuándo fue la última vez que me sentí así de feliz y libre?”
María se dio cuenta de que había perdido la capacidad de disfrutar de las cosas simples de la vida. Estaba tan enfocada en mantener un perfil de éxito y en cumplir con sus responsabilidades que había olvidado cómo disfrutar. Decidió que era hora de cambiar.
La Búsqueda de la Felicidad
María comenzó a hacer pequeños cambios en su vida. Empezó a reservar tiempo para sí misma, a explorar nuevos hobbies y a reconectar con viejas pasiones. Se inscribió en clases de pintura, algo que siempre había querido hacer pero nunca tuvo tiempo. También comenzó a practicar yoga y meditación para encontrar paz interior.
Poco a poco, María se dio cuenta de que la felicidad no estaba en cumplir con las expectativas de los demás, sino en hacer lo que realmente la llenaba. Aprendió a decir no a compromisos que no le interesaban y a dedicar más tiempo a actividades que la hacían sentir viva.
Reflexión Final
La historia de María es un reflejo de lo que muchos de nosotros experimentamos. Nos perdemos en la rutina y en la necesidad de mantener una imagen, olvidando lo que realmente nos hace felices. La clave está en tomar la decisión consciente de disfrutar, de reconectar con nuestras pasiones y de vivir auténticamente.
Al final del día, la verdadera felicidad no se encuentra en lo que otros piensan de nosotros, sino en cómo nos sentimos con nosotros mismos. Es importante hacer una pausa, reflexionar y decidir vivir una vida que realmente nos haga felices, sin importar si es realidad o fantasía.
Moraleja:
La vida es demasiado corta para vivirla de acuerdo a las expectativas de los demás. Encuentra lo que te hace feliz y persíguelo con todo tu corazón. Como dijo María al final de su viaje: “Me gustaría comenzar a disfrutar sin distinguir si es realidad o fantasía









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